sábado, enero 20

INVITACIÓN SELECTIVA


Hoy es la fiesta de cumpleaños de una amiga. Como ya es tradicional en mi grupo de amigos, nos reuniremos en la casa de la homenajeada, comeremos lo que nos ofrezcan, brindaremos y al son de la música inventaremos coreografías en medio de risas y pisotones.

Aunque en mi calendario portátil están marcadas las fechas de nacimiento de todos, en la semana recibí una invitación... una invitación destinada a todos, menos a uno de nuestra “comunidad”.

Con todo el respeto que me amerita la cumpleañera y los razonables motivos que puedan existir, no puedo guardar silencio frente a este hecho. Sin duda no me referiré a evaluar u opinar de la medida adoptada ni en la forma en que se ha desarrollado. Con la base constitucional que cada uno tiene el DERECHO de invitar a quien quiera a celebrar una vela más sobre la torta, pero... qué está pasando con mis amigos?

Me siento orgullosa de ser parte de este grupo de amigos, los crack, la antigua Getsemaní. Más allá de las diferencias que se han ido transformando en similitudes y aceptación, tenemos un punto en común: todos somos parte de la comunidad de Betania.

Somos católicos, celebramos eucaristía juntos, Semana Santa es algo más que un fin de semana largo, oramos juntos, nos apoyamos en la dificultad y cambios de casa...en fin... somos amigos con Cristo como centro.

Créanme que esto no significa que no tengamos diferencias, pues no es así, yo misma he protagonizado grandes discusiones con algunos de ellos y con las alianzas que existen al interior. En momentos de rabia, he prometido romper todo vínculo con algunos de ellos, pero el amor que reúne siempre nos hace regalar y regalarnos el más fiel reflejo de la consecuencia evangélica: el perdón.

Pero este sábado en la noche uno de nosotros de quedará en su casa porque no es bienvenido... sin duda, en unos meses más ambos personajes habrán solucionado sus diferencias y serán tan yuntas como en tiempos mejores, pero... ¿es válido hacer tanto daño por orgullo?

¿Por qué si la vida es tan corta no es mejor hablar y encontrar una solución que gestionar desaires públicos que sólo provocan daño al interior de mi comunidad?

Anoche pensaba en la Última Cena... me imaginaba a Jesús hablando en una esquina con Juan contándole del carrete que pensaba organizar y le pedía el favor que le hiciera saber a Judas que por nada se apareciera, ya que sin duda lo iba a traicionar.
O mejor aún, gestionando todo, pero sin considerar a Pedro porque ya lo tenía chato de que hablara mal de él (como cuando le dijo que mientras él dormía la tormenta casi los hundió) y lo metiera en tantos líos (las chozas ofrecidas en el monte o tratar de que no fuera a Jerusalén a cumplir el plan de salvación.)

O peor aún... Jesús invitando a la celebración sólo a uno de los Hijos del Trueno.

Mal

Necesitamos urgente un remezón de amor....

1 comentario:

Anónimo dijo...

Tus amigos se estan conviertiendo en adultos y en el mundo de los adultos es común que esto pase.
Tu "comunidad" esta rompìendo la burbuja y sacando la garras. Bienvenida al mundo real

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