domingo, agosto 26

EL PLANETA SIGUIENTE ESTABA HABITADO POR UN BEBEDOR...

Fue una visita muy corta, pues hundió al principito en una gran melancolía.

-¿Qué haces ahí? -preguntó al bebedor que estaba sentado en silencio ante un sin número de botellas vacías y otras tantas botellas llenas.

-¡Bebo! -respondió el bebedor con tono lúgubre.

-¿Por qué bebes? -volvió a preguntar el principito.

-Para olvidar.

-¿Para olvidar qué? -inquirió el principito ya compadecido.

-Para olvidar que siento vergüenza -confesó el bebedor bajando la cabeza.

-¿Vergüenza de qué? -se informó el principito deseoso de ayudarle.

-¡Vergüenza de beber! -concluyó el bebedor, que se encerró nueva y definitivamente en el silencio.

Y el principito, perplejo, se marchó.

"No hay la menor duda de que las personas mayores son muy extrañas", seguía diciéndose para sí el principito durante su viaje.

(El Principito de Antonine de Saint-Exupéry, Cap. 12.)

Amaba su mirada transparente, su risa de niño, su pasión por la vida, lo simple de sus palabras y la profundidad de sus sueños de Principito...
Hoy sólo me encontre con triste reflejo del hombre del tercer planeta... sin comentarios, continuo mi rumbo.

¡Anhelos de primavera!


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